En muchas ocasiones, debido a la escasez de personal de seguridad privada y a la falta de planificación por parte de los Departamentos de Servicios de las Empresas de Seguridad, especialmente durante épocas estivales o periodos vacacionales, es cada vez más común que las empresas intenten cubrir con sus actuales plantillas la contratación y el consecuente aumento de nuevos servicios esporádicos. Esto lleva a situaciones en las que los vigilantes de seguridad, al finalizar su jornada, se encuentran sin relevo, viéndose obligados a prolongar su horario más allá de lo legalmente establecido y de lo que cualquier persona podría soportar físicamente, comprometiendo la calidad del servicio.
Además, en casos en los que la empresa no logra proporcionar un relevo, suele recurrir a amenazas o coerciones para que los empleados se mantengan en sus puestos, a pesar de las dificultades. Es importante señalar que la decisión voluntaria de abandonar el centro de trabajo solo podría tener complicaciones legales en situaciones extremas, demostrando la verdadera mala fe por parte del vigilante de seguridad.
Las empresas de seguridad y el Ministerio del Interior tienden a cargar la responsabilidad del abandono voluntario en el vigilante de seguridad mediante el régimen sancionador del Reglamento de Seguridad Privada y el Convenio Colectivo de Empresas de Seguridad.
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Qué hacer ante un abandono justificado del servicio
Ante un abandono justificado del servicio debido a la falta de previsión de la empresa, se recomienda seguir estos pasos:
Las empresas de seguridad están obligadas a garantizar la sustitución del personal y la continuidad del servicio en las mismas condiciones, y su incumplimiento podría resultar en una infracción grave según la Ley y el Reglamento de Seguridad Privada.
Fuente: academianuevovertice.es
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