La seguridad privada que opera en el servicio ferroviario de Rodalies de Catalunya afronta una situación de alta complejidad, marcada por un incremento significativo de las agresiones físicas y verbales, una clara precariedad laboral, y una preocupante ausencia de medios técnicos adecuados para desempeñar sus funciones con seguridad y eficacia.
Este informe recoge los principales indicadores de riesgo, problemáticas estructurales y reclamaciones del colectivo profesional, con el objetivo de servir como base para la adopción de medidas urgentes de mejora por parte de las Administraciones Públicas, empresas adjudicatarias del servicio y operadores ferroviarios.
1Principales incidencias y factores de riesgo
Agresiones y amenazas directas
Los vigilantes de seguridad desplegados en la red de Rodalies, especialmente durante servicios nocturnos o en estaciones con alta conflictividad, sufren de forma recurrente amenazas graves y agresiones físicas: intentos de apuñalamiento, agresiones con jeringuillas y enfrentamientos físicos durante desalojos nocturnos.
El Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) de Mossos d'Esquadra ha registrado 82 denuncias por agresiones a vigilantes en 2024, incluyendo 58 casos de lesiones físicas, 22 amenazas y dos situaciones de maltrato. En el primer bimestre de 2025 ya se han registrado al menos cuatro nuevas agresiones.
Disminución de efectivos operativos
En líneas y trayectos especialmente sensibles (como los que cruzan zonas de ocio nocturno o litoral), se ha pasado de desplegar dos o tres parejas de vigilantes a una sola, lo que compromete gravemente la capacidad de reacción y la integridad física del personal.
Riesgos derivados del vandalismo
Se ha detectado un auge en las acciones vandálicas, especialmente por parte de grafiteros organizados, que actúan en grupo, inutilizan cámaras de seguridad, detienen trenes mediante el freno de emergencia y apedrean al personal de seguridad. Entre enero de 2024 y marzo de 2025 se han registrado 264 actos vandálicos en la red, mayoritariamente rotura de cristales mediante lanzamiento de objetos. La mayoría de estos daños son detectados tras el servicio, dificultando la actuación policial inmediata.
Equipamiento insuficiente
Los vigilantes denuncian la falta de medios de protección adecuados, como chalecos antipinchazo, cascos o gorras antitrauma, linternas potentes, defensa extensible o bodycams.
2Condiciones laborales y organizativas
Jornadas excesivas y climatología adversa
El colectivo denuncia jornadas laborales de hasta 12 horas, muchas veces a la intemperie y bajo condiciones meteorológicas extremas, sin compensación económica ni protección suficiente.
Supervisión inadecuada del servicio
Según el Sindicato de Trabajadores de Seguridad de Catalunya, la empresa adjudicataria Sicor Seguridad asume competencias sancionadoras que deberían recaer exclusivamente en los inspectores de Renfe, generando un clima laboral de presión y desconfianza.
Fatiga profesional y falta de personal
La suma de agresiones, sobrecarga de trabajo, falta de apoyo y condiciones precarias está derivando en un alto índice de bajas y desmotivación, lo que afecta directamente a la continuidad del servicio.
3Coordinación policial y actuaciones en curso
Los Mossos d'Esquadra mantienen reuniones periódicas con operadores ferroviarios para analizar los incidentes y proponer medidas preventivas. Se han desplegado dispositivos específicos contra vandalismo, como el denominado "Dispositivo Mural", para prevenir el acceso de grafiteros a cocheras y estaciones mediante vigilancia nocturna reforzada, patrullaje con drones y análisis de firmas.
4Conclusiones y recomendaciones
La seguridad privada en el entorno ferroviario catalán se encuentra en una situación de vulnerabilidad crítica. Es imprescindible adoptar de forma urgente las siguientes medidas:
Elaborado por SEGURIEVENT a partir de fuentes periodísticas y testimonios del personal operativo.
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